Prueba de Daltonismo de Ishihara
La Prueba de Daltonismo de Ishihara es una herramienta de detección ampliamente utilizada y desarrollada científicamente para detectar deficiencias en la visión de color rojo-verde. Desarrollada por el Dr. Shinobu Ishihara en 1917, consta de placas que muestran números o patrones hechos de puntos de colores. La prueba evalúa la capacidad de un individuo para distinguir colores de una manera que refleja los desafíos visuales cotidianos. Los estudios psicométricos demuestran su fiabilidad y precisión, convirtiéndola en un instrumento confiable en contextos clínicos, educativos y ocupacionales. Su diseño basado en evidencia permite la detección precisa de diferentes tipos y grados de severidad de las deficiencias rojo-verde.
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La Prueba de Daltonismo de Ishihara es una herramienta diagnóstica ampliamente reconocida y práctica utilizada para evaluar la visión del color, específicamente las deficiencias rojo-verde. La visión del color precisa es esencial para muchas actividades cotidianas, desde interpretar señales de tráfico y leer gráficos codificados por colores hasta realizar tareas profesionales donde la discriminación del color es crítica para la seguridad, como trabajos eléctricos, aviación y diagnósticos médicos. La prueba de Ishihara proporciona un método directo para detectar estas deficiencias, ayudando a los profesionales a identificar y clasificar de manera eficiente y confiable a las personas con alteraciones en la visión del color.
La prueba consta de placas llenas de puntos de colores dispuestos para formar números o caminos. Las personas con visión de color normal generalmente pueden distinguir estas figuras fácilmente, mientras que aquellas con deficiencias rojo-verde pueden ver números diferentes, patrones distorsionados o pueden no detectar las figuras en absoluto. Este diseño permite a los clínicos determinar tanto la presencia como el tipo de deficiencia en la visión del color, específicamente si es protánica (rojo) o deuteranópica (verde) por naturaleza. La prueba también ayuda a estimar la severidad de la deficiencia, que puede variar de leve a severa, dependiendo del número y tipo de placas identificadas incorrectamente.
La prueba de Ishihara está fundamentada en un diseño colorimétrico cuidadoso. Los colores se seleccionan para asegurar que las variaciones en la percepción reflejen diferencias genuinas en el procesamiento visual en lugar de factores ambientales como la iluminación o la calidad de la pantalla. Esta precisión permite que la prueba proporcione una evaluación precisa de las habilidades de discriminación de color de un individuo. Se incluyen múltiples placas para evaluar diferentes aspectos de la percepción rojo-verde, creando un perfil completo que refleja los desafíos del mundo real en lugar de solo mediciones basadas en laboratorio.
Existen varias versiones de la prueba de Ishihara para adaptarse a diferentes necesidades. La versión estándar de 38 placas se utiliza a menudo para evaluaciones clínicas exhaustivas, proporcionando información detallada sobre el tipo y la severidad de las deficiencias en la visión del color. Las versiones más cortas, como la prueba de detección de 24 placas, ofrecen un método más rápido para evaluaciones preliminares. La investigación indica que la prueba de Ishihara demuestra una fuerte fiabilidad y validez, con resultados consistentes en diversos grupos de edad y poblaciones. Las placas se eligen cuidadosamente para diferenciar entre deficiencias leves, moderadas y severas, asegurando que la prueba sea efectiva tanto para fines diagnósticos como de detección.
La administración de la prueba de Ishihara es simple y fácil de usar. No está cronometrada, lo que permite a los individuos responder a un ritmo cómodo sin presión, enfatizando la precisión sobre la velocidad. Cada placa se muestra típicamente durante unos segundos, y la puntuación es directa: el número total de placas identificadas correctamente determina si una persona tiene visión de color normal, una deficiencia leve o una alteración más severa. Los puntos de corte ocupacionales o clínicos pueden variar según el contexto, como los requisitos de aviación o las detecciones escolares.
La Prueba de Daltonismo de Ishihara es altamente adaptable, adecuada para niños, adultos y profesionales en roles donde la percepción precisa del color es crítica. Su utilidad abarca detecciones médicas, evaluaciones educativas, evaluaciones de salud ocupacional y aplicaciones de investigación. Al identificar tempranamente las deficiencias en la visión del color, la prueba puede guiar medidas de seguridad, adaptaciones laborales, apoyo educativo y evaluación oftalmológica adicional cuando sea necesario.
La Prueba de Daltonismo de Ishihara representa una herramienta científicamente fundamentada, confiable y versátil para evaluar la visión de color rojo-verde. Su combinación de validación empírica, facilidad de uso y relevancia en el mundo real la ha convertido en una piedra angular de la evaluación de la visión del color en todo el mundo, apoyando necesidades clínicas, educativas y ocupacionales mientras ayuda a los individuos a comprender y gestionar sus habilidades de percepción del color.
Referencias
- Ishihara, S. (1917). Tests for Colour-Blindness. Tokyo: Hongo Harukicho. Cole, B. L. (2007). Assessment of color vision deficiency: the Ishihara test. Clinical and Experimental Optometry, 90(6), 443–455. https://doi.org/10.1111/j.1444-0938.2007.00192.x Birch, J. (2012). Diagnosis of Colour Vision Deficiency. London: Springer.






































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